sábado, 10 de noviembre de 2007

La otra cuenta atrás para la salida de Gates de Microsoft

Aunque dejará el día a día de la compañía en julio de 2008, mantendrá acciones otros diez años más siempre que siga con la venta sistemática de títulos que le reporta 2.000 millones de dólares cada año.

Las historias empresariales, en ocasiones, copian la naturaleza humana con el sutil cambio de perspectiva de un espejo. William Gates III, Bill Gates para el mundo, dejará la casa de su hijo Microsoft a mediados del próximo año. Se va después de 33 años de convivencia, casi como la media de los españoles cuando abandona el hogar paterno, y se llevará una parte importante de la casa, también como muchos de ellos.

Pero su salida real coincidirá con el momento en que venda el último paquete de acciones, algo que en principio no tendrá lugar hasta dentro de diez años.

Es lo que cabe esperar si Gates mantiene la precisión casi informática de venta de títulos que ha seguido hasta ahora. Cada vez que el monstruo de Redmond presenta resultados trimestrales, Gates vende 20 millones de acciones. En el último año, con la acción cotizando entre 28,24 y 37,46 dólares, ha ingresado más de 500 millones de dólares (341 millones de euros) cada tres meses gracias a esta mecánica de desinversión.

Tras la presentación de los últimos datos el pasado 25 de octubre, Gates mantiene 867,3 millones de títulos de Microsoft (el 8,88% de la compañía), valorados en unos 29.488 millones de dólares (20.120 millones de euros). Se encuentra en pleno periodo de venta y ayer, ya se había desprendido de diez millones de títulos.

La fiesta de la cotización podría haber llegado a reportarle esta vez más de 740 millones de dólares, pero se la ha aguado entre otros Google, que no ha encontrado mejor momento para anunciar sus planes de llevar sus herramientas de Internet al móvil.Para colmo, se han unido los malos resultados de otras firmas del sector, que han tirado hacia abajo de las tecnológicas.

Si se para, reiniciar.

Quizás no las mejores noticias para un hombre que pelea por ser el más rico del mundo en la lista de Forbes contra su amigo Warren Buffet (quien por cierto ha donado 30.000 millones de dólares de su fortuna a la fundación de Gates) y el magnate mexicano Carlos Slim. Pero al fin y al cabo una gota perdida en la riqueza que acumula el fundador de Microsoft. Riqueza que, en lo que acciones se refiere, se debe básicamente al éxito de la compañía, pero también a la política de clonar títulos que ha seguido durante años. De nuevo, como si el padre copiase al hijo, Gates ha optado hasta nueve veces por el viejo truco de, si se para, reiniciar.

En bolsa eso equivale a multiplicar los títulos como panes y peces cuando el precio alcanzado empieza a dejar a la acción sin movilidad. La clonación (que multiplica por dos o tres el número de títulos) da holgura al mercado para mover el valor, que puede seguir creciendo, pero además suele tener un inmediato efecto psicológico que tira desde el primer momento hacia arriba de la cotización.

Un ejemplo claro se ve en el split que realizó Microsoft el 12 de junio de 1992, cuando multiplicó por tres sus títulos. Si antes de la división las acciones tenían un valor de 112,50 dólares, sólo un día después cada nuevo título (resultado de partir en tres los anteriores) cerraba a 75,75 dólares.

Microsoft salió a bolsa en 1986 a 21 dólares por acción. Gates contaba entonces con algo más de 141 millones de acciones, que representaban el 23,9% de la compañía y estaban valorados en 2.961 millones de dólares. Hoy tiene todavía en su mano después de años de ventas, acciones que valen diez veces más.

Dos años preparándose.

La salida de Bill Gates de la gestión de Microsoft tuvo su primer paso cuando en julio de 2006 éste cedió el cargo de máximo responsable de diseño de software de la compañía a Ray Ozzie. Dos años después, en julio de 2008, Gates cambiará su esquema de vida para dedicarse principalmente a la fundación benéfica que mantiene con su mujer Melinda Gates.

Hasta el anuncio de la donación de Buffet, que se hará de forma gradual durante varios años, los Gates eran los máximos donantes de esta fundación, según Business Week, con aportaciones por valor de 23.000 millones de dólares. La pareja recibió el premio Príncipe de Asturias en 2006.

Fuente: Público

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Aunque dejará el día a día de la compañía en julio de 2008, mantendrá acciones otros diez años más siempre que siga con la venta sistemática de títulos que le reporta 2.000 millones de dólares cada año.

Las historias empresariales, en ocasiones, copian la naturaleza humana con el sutil cambio de perspectiva de un espejo. William Gates III, Bill Gates para el mundo, dejará la casa de su hijo Microsoft a mediados del próximo año. Se va después de 33 años de convivencia, casi como la media de los españoles cuando abandona el hogar paterno, y se llevará una parte importante de la casa, también como muchos de ellos.

Pero su salida real coincidirá con el momento en que venda el último paquete de acciones, algo que en principio no tendrá lugar hasta dentro de diez años.

Es lo que cabe esperar si Gates mantiene la precisión casi informática de venta de títulos que ha seguido hasta ahora. Cada vez que el monstruo de Redmond presenta resultados trimestrales, Gates vende 20 millones de acciones. En el último año, con la acción cotizando entre 28,24 y 37,46 dólares, ha ingresado más de 500 millones de dólares (341 millones de euros) cada tres meses gracias a esta mecánica de desinversión.

Tras la presentación de los últimos datos el pasado 25 de octubre, Gates mantiene 867,3 millones de títulos de Microsoft (el 8,88% de la compañía), valorados en unos 29.488 millones de dólares (20.120 millones de euros). Se encuentra en pleno periodo de venta y ayer, ya se había desprendido de diez millones de títulos.

La fiesta de la cotización podría haber llegado a reportarle esta vez más de 740 millones de dólares, pero se la ha aguado entre otros Google, que no ha encontrado mejor momento para anunciar sus planes de llevar sus herramientas de Internet al móvil.Para colmo, se han unido los malos resultados de otras firmas del sector, que han tirado hacia abajo de las tecnológicas.

Si se para, reiniciar.

Quizás no las mejores noticias para un hombre que pelea por ser el más rico del mundo en la lista de Forbes contra su amigo Warren Buffet (quien por cierto ha donado 30.000 millones de dólares de su fortuna a la fundación de Gates) y el magnate mexicano Carlos Slim. Pero al fin y al cabo una gota perdida en la riqueza que acumula el fundador de Microsoft. Riqueza que, en lo que acciones se refiere, se debe básicamente al éxito de la compañía, pero también a la política de clonar títulos que ha seguido durante años. De nuevo, como si el padre copiase al hijo, Gates ha optado hasta nueve veces por el viejo truco de, si se para, reiniciar.

En bolsa eso equivale a multiplicar los títulos como panes y peces cuando el precio alcanzado empieza a dejar a la acción sin movilidad. La clonación (que multiplica por dos o tres el número de títulos) da holgura al mercado para mover el valor, que puede seguir creciendo, pero además suele tener un inmediato efecto psicológico que tira desde el primer momento hacia arriba de la cotización.

Un ejemplo claro se ve en el split que realizó Microsoft el 12 de junio de 1992, cuando multiplicó por tres sus títulos. Si antes de la división las acciones tenían un valor de 112,50 dólares, sólo un día después cada nuevo título (resultado de partir en tres los anteriores) cerraba a 75,75 dólares.

Microsoft salió a bolsa en 1986 a 21 dólares por acción. Gates contaba entonces con algo más de 141 millones de acciones, que representaban el 23,9% de la compañía y estaban valorados en 2.961 millones de dólares. Hoy tiene todavía en su mano después de años de ventas, acciones que valen diez veces más.

Dos años preparándose.

La salida de Bill Gates de la gestión de Microsoft tuvo su primer paso cuando en julio de 2006 éste cedió el cargo de máximo responsable de diseño de software de la compañía a Ray Ozzie. Dos años después, en julio de 2008, Gates cambiará su esquema de vida para dedicarse principalmente a la fundación benéfica que mantiene con su mujer Melinda Gates.

Hasta el anuncio de la donación de Buffet, que se hará de forma gradual durante varios años, los Gates eran los máximos donantes de esta fundación, según Business Week, con aportaciones por valor de 23.000 millones de dólares. La pareja recibió el premio Príncipe de Asturias en 2006.

Fuente: Público

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